Si para acabar con el virus nos encierran y amordazan...

 

Si para acabar con el virus nos encierran y amordazan,

si para acabar con el virus dictan decretos que prohiben y mutilan todo lo que hacemos normalmente,

si para acabar con el virus nos impiden juntarnos,

si para acabar con el virus sacan al ejército y la policía a las calles, en coches, helicópteros y motocicletas, para que no nos movamos,

si para acabar con el virus nos cierran o reducen al mínimo los servicios públicos, médicos y no médicos,

y nos encierran en las celdas de las residencias, y nos encierran en los hospitales

y nos encierran entre los muros de nuestras casas,

donde nos atacan constantemente con mensajes de terror desde las pantallas y los altavoces,

si para acabar con el virus nos hacinan y nos enferman y nos matan en las residencias, en los hospitales y en nuestras casas,

y nos prohiben acompañarnos cuando enfermamos, velarnos cuando agonizamos, enterrarnos cuando morimos,

si para acabar con el virus tenemos que arruinarnos

y convertirnos en pordioseros que se arrastran suplicando por vía telemática que les echen algunas migajas para poder sobrevivir sin lanzarse a la revuelta,

si para acabar con el virus nos mandan después de meses de encierro salir de casa para hacer lo que la ley ordene y como lo ordene, pero amordazados,

y vuelven a encerrarnos

o amenazan con volver a encerrarnos,

y siguen prohibiéndonos acercarnos y tocarnos,

porque para acabar con el virus hemos de separarnos de los otros, que son nosotros, que son, que somos, un peligro de enfermedad y muerte,

si sólo estamos a salvo del virus cuando estamos separados,

y para que podamos separarnos y desaparecer del mundo y el trato entre nosotros y con las cosas nos empujan a vivir y tratarnos en un mundo de reproducciones virtuales, puras y limpias, de las cosas y de nosotros mismos,

mientras que fuera del mundo reproducido debemos desaparecer por ley ocultándonos detrás de una máscara obligatoria,

si para acabar con el virus es fundamental que no preguntemos, que no pensemos, que no hablemos,

y pasemos a ser meras unidades computables de vida y de muerte abstractas,

entonces, la cosa está clara:

nosotros somos el virus.

Nosotros somos el virus que ataca el aparato informático en el que el poder consiste. Nosotros somos el veneno de lo que nunca se podrá saber ni contar ni prever ni controlar del todo.

Nosotros somos el virus de la posibilidad siempre viva de pensar, de hablar, de actuar, de amar, de sobarse y resobarse, y esa posibilidad, nos lo están diciendo por todos los medios, es una amenaza de enfermedad y de destrucción para el organismo del régimen de administración de muerte que pretende dominarnos

pero no puede dominarnos

porque al virus no se lo puede matar.

Porque nos replicamos y nos replicamos,

pasando de boca a boca y de oído a oído, de mano a mano y de cara a cara y de piel a piel,

y nos colamos en todas las células de las múltiples mentiras de la gran mentira,

y con nuestras ganzúas hacemos saltar todas las cerraduras de las células de la mentira,

para sembrar en ellas nuestra semilla de enfermedad y de muerte;

porque mutamos y volvemos a mutar:

ni tenemos ideología ni tenemos principios,

ni somos nadie ni creemos en nada, y por eso no pueden aislarnos en sus laboratorios ni acertarnos con sus cañones de matar moscas y pueblo,

porque en cuanto nos miran y se creen que nos han visto,

¡zas!:

ya no estamos ahí.

Porque no somos nadie más que vuestro enemigo, el virus negro de la razón que se desliza en las entrañas de la mentira y las hace temblar.

Y por eso no pueden acabar con el virus:

porque contra nosotros no hay tratamiento,

contra nosotros no hay vacuna:

porque nosotros somos la vida

y somos la muerte,

y contra la vida y la muerte

no hay vacuna ni hay cura ni hay tratamiento.

[https://contraelencierro.blogspot.com/ blogean eta Madrilen argitaratua, 2020ko uztailak 16an]

[ANALISIS] ¿QUÉ VACUNA? TRANSGÉNESIS Y DUDAS CIENTÍFICAS

Grupo Tortuga talde antimilitaristari hartutako analisia, aurretik La Vaca webgunetik hartua. 


¿QUÉ VACUNA? TRANSGÉNESIS Y DUDAS CIENTÍFICAS

Los acelerados anuncios sobre la aparición de diversas vacunas frente al Covid-19 reflotan un debate que aún no ha sido lo suficientemente clarificado. El científico Raúl Horacio Lucero (Resistencia, Chaco), el médico Damián Verzeñassi (Rosario, Santa Fe) y la investigadora Luna Gonzáles (Lima, Perú) analizan en este artículo lo que se sabe y lo que no sobre las vacunas que prometen terminar con el coronavirus y devolver la “normalidad”, como ocurre en estos días con la presentada por el laboratorio Pfizer. El peligro de que sea transgénica, algo inédito en la ciencia. Las distintas opciones y las empresas de siempre. Las dudas que siembran los ensayos que saltean procedimientos por urgencia, y también por negocios. Y el lugar de los cuestionamientos, mucho más acá de los discursos antivacunas: ¿Qué está pasando? Aquí la nota publicada originalmente en MU 151. Por Sergio Ciancaglini.

El vértigo pandémico viralizó un discurso político, corporativo y mediático que ha instalado a una nueva diosa, venerada por buena parte del gremio humano: la posible vacuna para el Covid-19.

No se sabe cuál sería esa vacuna, pero es evidente que las más anunciadas para esta aparición supuestamente salvadora son las basadas en la transgénesis.

En tiempos de redes antisociales, grietas, lobotomías y operaciones infecciosas, conviene hacer algunas aclaraciones:

Este no es un artículo “antivacunas”.

Este, incluso, no es un artículo sino una serie de preguntas que, para empezar, podrían formularse así: ¿qué están intentando hacer, y de qué modo?

“Sé muy bien que las vacunas han significado el control de muchas enfermedades que venían ocasionando miles de muertes. Sin embargo ahora estamos ante algo muy nuevo y muy preocupante”, explica desde Lima, Perú, Flora Luna Gonzáles (médica, pediatra, investigadora científica, miembro de la Comisión Nacional de Diversidad Biológica de su país y del grupo técnico de Bioseguridad en Organismos Vivos Modificados) sobre las dudas que generan los acelerados anuncios de corporaciones y Estados referidos a nuevas vacunas para enfrentar al virus.

¿Por qué la preocupación? Luna González: “Las vacunas ante las infecciones virales siempre han tenido un virus atenuado dentro de la vacuna para estimular los anticuerpos de la persona. O un virus inactivado, o un fragmento viral. Pero ahora varios laboratorios están fabricando una vacuna genética, experimental, que nunca antes ha sido registrada, licenciada ni utilizada”.

La corona del virus

Los casos más promocionados son los de AstraZeneca, Johnson & Johnson, Moderna y Pfizer, pero la Organización Mundial de la Salud (OMS) reveló que hay 35 vacunas en estudios clínicos avanzados, 17 de las cuales son elaboradas con técnicas genéticas no probadas antes en humanos.

Explica Flora: “Estas vacunas tendrán ARN que fabrica proteínas, para que al vacunarnos se estimule la producción de lo típico de este virus, que es la proteína S que le da esa forma de corona. Pero nunca antes se ha insertado material genético en una vacuna. Se ha hecho en plantas, animales, microorganismos. ¿Qué significa hacerlo en seres humanos? Al insertar ese ARN en nuestro cuerpo, ¿cuánto tiempo va a actuar? ¿Qué intensidad va a tener si el sistema inmunitario de quien lo recibe está disminuido por cualquier factor? ¿Qué otras acciones podrá realizar, con qué efectos?”

Continúan las preguntas: “¿Por qué nos meten un ARN para que dé ordenes genéticas a nuestro genoma, para que el genoma fabrique proteínas que destruyan la proteína S del virus? ¿Cómo se detendrá ese proceso? Nada se sabe. Ni cómo actuará ese material genético externo, ni con qué efectos a corto y largo plazo. Pero técnicamente las personas que reciban la vacuna serán transgénicas, sin que conozcamos los efectos de ello”.

Otra duda: ¿Están informando a las personas que se ofrecen como voluntarias sobre todos estos riesgos que estamos mencionando? Porque la mayoría piensa que son vacunas como las anteriores. Entonces, ¿explican todo, o están haciendo un consentimiento desinformado?”

El doctor Horacio Lucero, desde Resistencia, Chaco, plantea otro problema: “Todavía no sabemos si alguna de esas vacunas producen inmunidad de anticuerpo. Pero lo que es seguro es que las empresas condicionaron su propia inmunidad legal: frente a posibles efectos secundarios de la vacunación, los laboratorios quedan cubiertos económicamente y la responsabilidad pasa al Estado. Son cosas que no están claras a nivel biológico, y tampoco a nivel institucional”.

Lucero es bioquímico, doctor en Bioquímica Humana, jefe del laboratorio de Genética y Embriología Molecular de la Universidad Nacional del Nordeste y ha sido de los primeros científicos del país que hizo públicos los efectos en comunidades y territorios argentinos del modelo de monocultivos transgénicos con agrotóxicos. Actualmente tuvo que suspender otras investigaciones y el laboratorio se dedica de lleno al diagnóstico por PCR de unos 150 casos diarios de Covid-19. “Las cuestiones con respecto a las vacunas generan suspicacia, porque estamos hablando de un fenomenal negocio. El virus tiene una letalidad menor al 1%, y según grupos de riesgo esto puede ser menor aún. ¿Es necesario hacer una movida a nivel mundial y semejante acortamiento de los tiempos de investigación? No está tan claro, a menos que haya un impulso principalmente económico”.

El planteo de Lucero no debe confundirse con los antivacunas: “Cualquiera que haya hecho una carrera relacionada con la medicina sabe que las vacuna son sumamente importantes, siempre y cuando se cumplan las premisas para su investigación y elaboración, y que el patógeno tenga un porcentaje de letalidad alto, en el cual la inmunización es imprescindible. Pero se puede tomar otro caso, el Chagas, para el que siempre se esperó una vacuna que nunca aparece porque los afectados son las personas de menos recursos. Entonces no hay negocio económicamente atractivo para las empresas”.

Sobre la cuarentena: “El virus es tremendamente contagioso, y mata en una semana a personas vulnerables. Eso no es un cuento: lo hemos visto. En el laboratorio vemos cómo crecen los infectados apenas se abre la circulación de gente. Pero la clave es testear, individualizar a la persona infectada y aislarla”.

Percepción sobre la actualidad: “La sociedad pide a gritos una solución y aparecen las empresas ofreciendo una, que todavía no se sabe si es o no efectiva. Al no haber tiempo, esto va a ser una prueba a nivel masivo sobre la población, y los efectos adversos se verán después, con las empresas ya protegidas de los costos que esos efectos adversos puedan generar”. Ríe Lucero recordando lo siguiente: “Creer que las farmacéuticas van a hacer las cosas como para que la población esté cada vez más sana es lo mismo que pensar que los que venden armas van a hacer las cosas para que se acaben las guerras”.

Pese a la baja letalidad del Covid-19, el nivel de contagios parece estar desquiciando a algunos gobiernos y sistemas sanitarios. Lucero propone otra mirada: “Uno se pone a pensar si las cosas serán exactamente como las están presentando. Incluso entre infectólogos disienten. Hay casos, me consta, de gente que aparece muerta por Covid-19 que en realidad tenía otra enfermedad, muchas veces autoinmune (cuando el sistema inmunológico ataca órganos y tejidos sanos). Hay cuestiones relacionadas con la información que no están claras, y puede pensarse que hay procesos de manipulación para generar temor, que permiten otros réditos. Es como cuando se pregunta si el virus pudo haberse creado o escapado en un laboratorio mientras experimentaban: estamos en una etapa biotecnológica en la que todo es posible. Cualquiera podría crear un virus con alguna finalidad que se me escapa, y el tiempo es el que permitirá ver con perspectiva. Ya tuvimos la supuesta pandemia del 2009 de la gripe porcina H1N1. Luego la OMS salió a decir que no fue una pandemia pero se hicieron negocios formidables, incluyendo a los empresarios que ahora están impulsando la nueva vacuna para el Covid” dice en referencia a promocionados casos como el de Hugo Sigman.

“Plantean esto como una epopeya nacional en la que, si las cosas salen mal, irán a pérdida. No es un argumento creíble. Saben desde hace mucho que hay un negocio para pocas empresas que tendrán esta vacuna”. El científico recuerda que normalmente el proceso de aprobación de vacunas dura entre 10 y 15 años, con estricta supervisión gubernamental, etapas de exploración, preclínica (con cultivos celulares y animales, que dura entre uno y dos años), las distintas fases en humanos, el estudio de efectos adversos, entre otras cosas. “Pero uno trata de mirar la realidad, y se ve que quieren saltear pasos y que se tomen decisiones apuradas. Ya pasó con la aprobación de los transgénicos en la Argentina (1996, a cargo del actual Canciller y ex secretario de Agricultura Felipe Solá) sin ninguna evaluación: no había necesidad de hacerlo tan rápido, pero eso permitió un negocio gigantesco para unos pocos y las consecuencias las estamos sufriendo todos”.

Entre esas consecuencias están las que Lucero considera verdaderas epidemias y pandemias entre las que incluye las enfermedades autoinmunes, el crecimiento exponencial de casos de TEA (Trastorno del Espectro Autista), intolerancia al gluten, a la leche vacuna, resistencia a los antibióticos, diabetes, enfermedades neurodegenerativas (Alzheimer, Parkinson) y sus investigaciones pioneras sobre los casos de malformaciones en bebés, abortos a repetición, cánceres y leucemias en zonas fumigadas, los efectos de la alimentación industrial. “Son cuestiones que parecen diferentes están muy relacionadas, porque tienen que ver con una matriz y una lógica de producción. Estamos viviendo un universo crecientemente contaminado. Tóxicos ambientales y los que vienen con la ingesta de alimentos. No nos podemos deshacer de todos esos tóxicos que inciden sobre la expresión de nuestros genes y de algunas proteínas. Por eso aparecen estas enfermedades que se están volviendo masivas. Entonces nos muestran esta pandemia, pero tenemos que ver otro nivel de afectación mucho mayor, que casi nadie menciona. Y quienes hablan de esto son silenciados o relegados. Lo he vivido, como le ocurrió también a Andrés Carrasco (científico fallecido en 2014). Algo está cambiando porque desde hace un año han vuelto a invitarme a congresos, como uno sobre autismo que se hizo en el Chaco, donde otros científicos habían planteado la necesidad de presentar gente que hable del tema de agroquímicos en relación al autismo. Pero vuelvo a decir: relaciono lo de las vacunas con esto, aunque parecen temas diferentes, porque forman parte de un mismo tipo de problema que la propia ciencia no siempre está mirando”.

Mientras se habla de Covid, no se habla de otras cosas: “Pero cuando pase la pandemia que parece el fin del mundo, van a seguir los problemas que venimos denunciando hace tanto tiempo, con una cantidad de afectados superior a todo lo que estamos viendo ahora. Si la enfermedad es un negocio, es más necesario que nunca sacarnos el velo de los ojos y recuperar espíritu crítico para analizar la realidad”.

Otras estrategias

El doctor Lucero dice que no se vacunaría con estas pruebas transgénicas, lo mismo que opina desde Rosario, Santa Fe, el médico Damián Verzeñassi: “Ni yo, ni mi hija (Gala, beba sub 1). Nadie puede asegurarnos científicamente que se trata de vacunas seguras. Al revés, se han obviado los pasos de la bioética de cualquier investigación, planteados desde la Declaración de Helsinki (1964). Actualmente, con el discurso del virus, estamos habilitando una experimentación global que transforma a los humanos en seres transgénicos. ¿Qué significa esto en términos de bioseguridad, y de generaciones futuras?”

Aclara que no intenta ser alarmista: “Eso no suma, lo que hay que ser es precavidos y por eso vale el principio precautorio que utilizamos para el medioambiente, que plantea que frente al peligro de daño grave o irreversible la ausencia de información científica no es razón para seguir adelante, sino para detenerse”. Verzeñassi dirige el Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNRosario y es uno de los impulsores de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza en Améica Latina (UCCSNAL). “Estas vacunas que se anuncian implican la transformación de la estructura genética humana. Por eso hablo de principio de precaución: no existe situación pandémica que justifique semejante experimentación masiva y sin control de los riesgos. Que los laboratorios hayan deslindado responsabilidad sobre los efectos adversos muestra que no están muy seguros de que el producto no vaya a generar daño”.

Verzeñassi cita entre las empresas que deberían brindar bioseguridad con esas vacunas a Johnson & Johnson, condenada en EE.UU por el uso de asbesto (amianto), sustancia cancerígena, en el talco para bebés y mujeres, sabiendo durante décadas que lo hacía y ocultando la información. “Yo sería cauteloso antes de depositar esperanzas en tecnologías no probadas que pueden provocar daños genéticos irreversibles. Estas vacunas implican la activación artificial del sistema inmunológico, que no sabemos cómo se frena. Generás un alerta que termina desconociendo células propias en tejidos testicular, de riñones y pulmones, por ejemplo, una cascada de procesos inflamatorios autoinmunes Son dudas alimentadas por la falta de información de las corporaciones. Frente a eso, la verdad, prefiero usar barbijo”.

El planteo, se reitera, no es “antivacunas”: “Eso es como discutir cuarentena sí o no. Tampoco es vacuna sí o no, sino cómo podemos prepararnos como sociedad para sobrevivir a la pandemia y evitar pandemias futuras” y menciona una contradicción típica de estos tiempos: “Hay gente que respeto muchísimo que dice ‘cuarentena o extinción’, y otra que respeto también muchísimo que dice ‘cambiemos de estrategia, porque la extinción va a venir si seguimos haciendo esto’”.

Dos alarmas: “Es tremendo que esta discusión la den en nombre del respeto a las libertades individuales algunos sectores reaccionarios que son responsables de la consolidación del modelo extractivista y destructor del medio ambiente, que están especulando políticamente por las elecciones del año que viene. Eso es nefasto. Pero la respuesta por el lado progresista dice: ‘priorizamos salud y no economía’ mientras habilitan que el extractivismo vaya sobre los territorios. Nunca se desmontó tanto en el país como durante la cuarentena. Nunca se avanzó tanto con los incendios en el Delta, y ya aparecieron las sembradoras. Nunca avanzaron tanto los proyectos mineros y petroleros. Entonces volvemos la discusión al siglo 19. Y el punto en común es que si hablamos de vacunas, farmacéuticas, granjas de cerdos, monocultivos transgénicos, mineras, estamos hablando siempre de los mismos sectores que nos están instalando en la cabeza la opción: vacuna o muerte”.

Cree Verzeñassi que la enfermedad es inédita: “Lleva un millón de muertos en todo el mundo en 9 meses, pero mueren 7 millones de personas por año debido a la mala calidad del aire, y de eso nadie habla”. Frente al virus, cree que las medidas de cuidado personal, lavado de manos y distancia social se relajaron y generaron focos de infección. “Pero también creo que en lugar de la política de aislamiento habría que pensar más en estrategias de cuidado colectivo, cosa que no se ha hecho, y es una oportunidad perdida. Organizar corredores seguros para que los chicos puedan ir a la escuela, recuperar lo público no como lugar de enfermedad sino de encuentro y de cuidado, de desarrollo personal y social. Pero nada es suficiente si no se cambian cuestiones estructurales, modos de vida, de alimentación, lógicas de producción marcadas por la acumulación y ganancia a partir de la destrucción. Sabemos que el problema no fueron los murciélagos ni los pangolines, sino los criaderos industriales de cerdos o los experimentos en laboratorio de microorganismos con capacidad de daño. Pero en ambos casos el actor central es el ser humano. No podemos esperar que la salida venga por hacer más de lo mismo”.

Lo tóxico abarca otras realidades: “Si cuestiono estas vacunas transgénicas, me dirán anrtivacuna o terraplanista o anticuarentena. Hay una decisión política y de los espacios de poder económico y mediático de deslegitimar cualquier pregunta crítica, de meter a todo el mundo en la misma bolsa, de bloquear la aparición de cualquier análisis de las estrategias que se toman frente a la pandemia. La ciencia es ciencia de verdad cuando mantiene la capacidad de la pregunta, de pensar críticamente, y de dudar. Cuando se acaba la duda se acaba la ciencia. Eso es control social: imponer la lógica de que no hay tiempo ni lugar para pensar de un modo diferente”. Si estas son las dudas, el enigma pendiente es: ¿qué hará o dejará de hacer la sociedad con ellas?

Arduragabekeriaren inperioa

[Independentea.eus webgune kritikoan azaldu duNan testua zioaNK ondorenean... Koroa Biluzik taldeko Oihane Férnandez Domínguez-ek idatzia]

Arduragabekeriaren inperioa

Buruan sarrarazi zaigu arauak, aginduak, printzipioak betetzea eta obeditzea bere horretan dela ardurazko ekintza bat, eta aurkakoa da hain zuzen ere.



Siriusen Ahotsa —La Voz de Sirius— dozenaka bideo dituen youtube kanal ezaguna da, autore ezezagunekoa. Gaztelerazko irakurketa automatikoaren bidez –jatorrizkoak– osatutako off ahotsak dira eta artxiboko musika eta irudi ezberdinekin osatzen ditu mezu argiak. Ondoren euskarazko transkripzioa, ea nor animatzen den euskarazko bideo baterako ahotsa grabatzen. [Artikuluaren bukaeran ere bideoa dugu, “El imperio de la irresponsabilidad.]

TRANSKRIPZIOA:

Arduragabekiak gobernatzen du mundua. Berez, sistema osoa oinarritzen da arduragabekerian. Arduragabekeriaz elikatzen da eta horixe da bere elikagai nagusia. Estatuek eta nazioek, legeek, erlijioek, ideologia politikoek, ohiturek eta tradizioek, beren oinarriak banakoen arduragabekerian dauzkate. Boterea indibiduoen arduragabekeria horretan oinarritzen da, erabat. Eta beraz, gatazka erlijiosoek, kulturalek, nazionalek edota ideologikoek eragiten duten zapalkuntzak, injustiziak eta minak ere, arduragabekerian daukate beren erroa.

Arduragabekeria giza-gaixotasun nagusia da, gizakion garapen kognitiboaren hasieratik arrastaka daramagun izurria. Gizakiaren garapena oztopatu eta izan zitekeenaren karikatura bihurtu duen gaitza.

Arduragabekeriak obedientzian dauka bere sustraia. Hau da, zure borondatea beste norbaiten irizpideetara makurtzea. Obeditzea gizaki batek egin dezakeen arduragabekeriazko ekintza handiena da. Aginduak obeditzea, legeak eta arauak betetzea, dogma eta prezeptuetara makurtzea, ohiturak eta tradizioak jarraitzea, erlijioek edo ideologiek ezarritako printzipioei edo liderrei men egitea, guztiak dira muturreko arduragabekeriazko portaerak. Izan ere, banakoa bere portaeren arduradun da portaera hori bere juizio eta diszernimenduaren espresioa denean, hau da: banako horren konszientzia denean bere ekintzen iturria.

Erantzunkizuna gertaerak norberak epaitzetik dator, hortik irizpide propio bat sortu eta jarraian epai horren haritik jokatzetik, ondorioak bere gain hartuz. Halabaina, obeditzen duen banakoa inoiz ez da bere jokabideen erantzule, ez erabat; jokabide horiek ez datozelako bere diszernimendu propiotik.

Obedientziak eragiten du ekintzak banakoaren kontzientziatik kanpo eratutako arauetan eta irizpideetan oinarrituta egotea. Horrela bada, aginduak, arauak, legeak edota sinismenak obeditzen dituen banakoak beti jokatzen du arduragabeki. Obedientzia beti da jokaera arduragabea.

Oso txikitatik, arduraren ideia okerra irakatsi zaigu. Buruan sarrarazi zaigu arauak, aginduak, printzipioak betetzea eta obeditzea bere horretan dela ardurazko ekintza bat, eta aurkakoa da hain zuzen ere. Eta alderantziz: irakatsi digute, ederki irakatsi ere, desobeditzea beti dela arduragabekeriazko jokaera bat, berez zeharo kontrakoa denean.

Paradoxikoki, arauak, legeak, aginduak desobeditzen dituen edonor, definizioz, arduraz ari da jokatzen, bere ekintzak bere judizioan, eta ez beste norbaiten irizpideetan, oinarrituak direlako. Nahiz eta banako horren judizio hori okerra izan. Ez du axola desobeditzen duena akats bat egiten ari den ala ez, beti da bere jokaeren arduradun.

Horren haritik, banako batek arduratsu joka dezake jokabidea bere irizpideetan oinarritua bada eta jokabide hori arauekin, legeekin eta aginduekin bat badator. Pertsona hori arduraz jokatzen ari da baldin eta bere irizpide propioa aginduarekin, legeekin edo arauekin bat ez badator, desobeditzeko prest badago. Hau da, lehentasunez bere irizpideari kasu egiteko prest badago, kanpoko beste edozeini baino lehen.

Labur esateko, ardura beti oinarritzen da norbere kabuz pentsatzeko eta horren arabera jokatzeko ekintza konszientean. Arduragabekeria beti oinarritzen da norbere kabuz pentsatzeko ekintza konszienteari uko egitean. Obedientzia beti eta kasu guztietan, norbere konszientziari uko egitean oinarritua dago. Gizabanakoak kriterio propioari uko egite hori gizateriaren arazo gehienen iturria da, eta gure espeziearen bilakaera oztopatzen du.

Pertsona arduragabeak behe-mailako gizakiak dira, erabaki dutelako norberaren behe-mailako bertsio batean bihurtzea. Behe-mailako bertsioak dira, uko egin diotelako munduaren ikuskera propioari, epaitzeko, bereizteko eta erabakiak hartzeko gaitasunari, eta beraz beren kabuz pentsatzeko eta jokatzeko askatasunari eta beren ekintzen ondorioei aurre egiteari. Beren jarduera konszientea mutilatu dute eta horrela, jakin gabe, beraienak ez diren ideien eta aginduen bidez programatu daitezkeen robot biologikoetan bilakatu dira. Sistema, oso-osorik, dimisio ziztrin honetaz elikatzen da. Boteretsuenek, obeditzen dieten gizabanakoen errenuntzia honetan oinarritua dute bere nagusitasuna. Mito zentzugabeen sinismenean edo printzipio abstrakto absurdoei men egitean oinarrituta dauden erlijio eta ideologia irrazional eta kaltegarriek, obedientzia axolagabe horretaz elikatuz biziraun dute mende luzeetan, era guztietako gerra eta gatazketan ehundaka milioi heriotz eraginez. Izan ere, indibiduoak uniformatzen eta nahieran ezaba daitezkeen zenbaki bihurtzen dituzten jarduera guztiak, norbere borondateari uko egite horretan oinarritzen dira.

Gure kontzientzia zikiratzen duen eta gizaki gisa beheratzen gaituen programazio mental hau, aberria, erlijioa, ideologia edota legea baino askoz haratago iristen da. Egutegi bat bezalako gauza abstraktu batetik atera den tradizio bat jarraitzea ere, axolagabekeria horretan oinarritzen da. Jar dezagun adibide xume bat. Gehienok Eguberria ospatzen dugu ekidin ezinezko zerbait balitz bezala, gizarteak markatu digulako soilik, eta galdetu ere ez dugu egiten zergatik ospatu behar dugun. Data iritsita eta inkonszienteki, hipnotizatuta bageunde bezala, urtero-urtero erritual berberak errepikatzen ditugu, gogamen konsziente batek egingo lituzkeen galderarik egin gabe. Galdetu dio inork bere buruari zergatik egiten duen jende guztiak gauza berbera data berberetan? Inork planteatu du zertarako ospatzen dituen, zein zentzu daukan norberarentzat eta norberari zein ekarpen egiten dioten? Noizbait norbaitek galdetu dio bere buruari benetan nahi ote dituen ospatu, familiak edota gizarteak esango diotena esaten diotela?

Batek ez badu galdera hauetako bat ere egin, ezta Eguberriak ospatzeari uzteko aukera planteatu ere egin, inoiz ez du Eguberrietan egiten duenaren gaineko konszientzia errealik eduki. Beraz, ez da bere jokaeraren zentzuaz konsziente, eta beraz, arduragabeki jokatzen du. Era berean, mozorrotzen gara Ihauterietan, gure urtebetetzea ospatzen dugu, eta abar. Ez dakigu nola heldu garen hori guztia egitera ere. Inertziaz egiten dugu eta borondate propiorik gabe betetzen dugu, egin behar dugula suposatzen delako, edota beti egin delako horrela. Hau da, hipnotizatuta dagoen norbaitek bezala jokatzen dugu, robot batek egingo lukeen moduan. Erabat bizirik ez dauden izakiak bagina bezala, eta inoiz zalantzan jartzen ez ditugun kanpo-inpultsuei kasu eginez, eztabaidatu ezin diren printzipio goren kontsideratzen ditugulako. Ez gaitezen engainatu: hori gure bizitzen arlo guztietan aplika daiteke. Hipnosi hori bera, arduragabekeria hori bera, izan dezakegu eguneroko ohitura hutsal arruntenetatik hasi eta balore moral gorentzat dauzkagun horietaraino.

Asko gara mundua aldatu nahi dugunak. Baina nolatan aldatuko dugu ezer, ez bagara gai galdetzeko zergatik eta nola pentsatzen dugun pentsatzen duguna, zergatik sinisten dugun sinisten duguna, edota zergatik jokatzen dugun jokatzen dugun moduan, eta zein zentzu daukan horrek guztiak, zerbaitek zentzua baldin badu? Ez badugu zalantzan jartzen gure buruen barruan dagoena, nola iritsi den horra barrura, zertarako behar dugun buruan daukagun hori… nola kuestionatuko dugu kanpoko mundua? Tristea da, baina hori da egia. Ez gara gizaki osoak. Itzalak gara, izan gintezkeenaren bertsio mutilatuak eta deformatuak, automata arduragabeak bezala, programazio mentalezko mekanismo anitzen aginduak betetzen. Definitzen eta bideratzen dituzte gure gustuak, pentsamenduak, ohiturak, usteak… guk sortu ez ditugun gustu, pentsamendu, ohitura eta usteak. Saia zaitez, ausardiaz eta irmo, zure sinismenetako bat, zure adikzio sozialak edo ohitura oso sustraitu bat zalantzan jartzen. Ohitura xumeena ere, smartphonea edozertarako erabiltzea adibidez, auzitan jartzen hastean, behatu zer gertatzen den zure buruan: ez dira 10 segundu ere pasatzen burua aitzakiak eta justifikazioak jartzen hasteko. Programazio mental sakonaren mekanismo horietako bat bera ere ez kuestionatzeko gertatzen zaigu hori, eta beldur sentipen sotil kasik antzemanezin bat sentituz egiten dugu. Gure usteak eta ohiturak zalantzan jarriz gero, mehatxupean egongo bagina bezala. Gu eta gu menperatzen gaituzten ideiak, gauza bera balira bezala. Sentitzen duzun beldur hori eta garuna gainezkatzen dizun aitzakien eta justifikazioen olde hori, hori ere, ez da zurea. Zure ideiak dira, zu kontrolpean zauzkaten ideia horiek, zure garuna erabiltzen ari direnak, defentsa mekanismoak sortzeko eta zure konszientziak gogamenaren eta borondatearen kontrola berreskuratzeko.

Mutur horretaraino heltzen da gure esklabutza. Eta mundu hutsal, hipokrita, injustu eta zoro hau gure buruen barruan gertatzen denaren islada da. Benetan gauzak aldatu nahi badituzue, eman lehenengo urratsa eta konsziente izan benetan zaretenaz. Zuek ez zarete zuen ohiturak, ezta urtero errepikatzen dituzuen tradizioak ere. Ez zarete irakatsi dizueten erlijioa, aberria, ezta alderdi politikoa ere, ez eta futbol taldea ere. Zuek ez zarete zuen smartphonea, ez zarete zuen dirua, zuen etxea, zuen kotxea, ezta zuen estatus soziala ere. Zuek zarete zuen kabuz pentsatzeko eta erabakitzeko borondatea, momentuoro, zer egin nahi duzuen zuen denborarekin eta zuen energiarekin. Zuek ingurukoengatik sentitzen duzuen maitasuna zarete, baita ingurukoek zuengatik sentitzen duten maitasuna ere. Gainerako gauzak kanpoko elementu hutsak dira eta zuek eman nahi diezuen balioa daukate. Hala bada, utz diezaiogun kanpoko errudunak bilatzeari. Kanpoko okerkeriari aurre egin aurretik, ausar gaitezen sinisten dugun eta esklabu egiten gaituen guztia zalantzan jartzen. Aurretiko urrats hori gabe, mundua aldatzeko edozein saiakera alferrikakoa izango da. Aska gaitezen jaiotzetik preso gauzkaten kate hauetaz guztietaz eta har dezagun gure gogoaren eta borondatearen kontrola.

Utz diezaiogun gure kabuz pentsatu gabe obeditzeari, alde batera utz dezagun arduragabekeria.

Bihur gaitezen gizaki osoak.

Gizakiaren askatasuna bere barruan hasten da.

Siriusen ahotsa / La Voz de Sirius

Arduragabekeriaren inperioa / La Voz de Sirius